El Cuidado Personal del niño, una forma de relación con mi hijo

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    El Cuidado Personal del niño, una forma de relación con mi hijo

    25 de agosto de 2014 Comments are off Blog , ,

    El cuidado puede convertirse en una de las mejores oportunidades para establecer una relación con su hijo y a la vez en una posibilidad de construcción de identidad, si podemos vislumbrar los sentidos que tiene cada actividad.

    El baño

    El baño, es un momento privilegiado para los acercamientos cariñosos con el niño, en donde como padre o madre le estoy mostrando al otro el interés que siento por él, los sentimientos de amor paterno o materno que me nacen. Y es en estos contactos que le estoy ayudando al niño a reconocer sus límites externos, a construir y comprender las sensaciones corporales, de aquello que lo recubre, su piel. Posteriormente, cuando el niño crece, le muestro como cada persona debe hacerse cargo de su propio cuerpo, del cuidado del mismo, de cómo cada parte del mismo tiene un especial significado. Por esto es tan importante que sean aquellas personas que tienen claro sus sentimientos para con él, las que se hagan cargo de esta tarea ya que estamos hablando de la construcción de la intimidad, de la relación primera con el propio cuerpo y este es un momento muy delicado en la vida de cualquier ser humano. Estos acercamientos con una actitud cariñosa, consciente y responsable le ofrecen una referencia sobre los tipos de contactos que puede o no aceptar de los otros. De alguna forma como padre y/o madre le estoy mostrando a mi hijo qué puede aceptar y qué no debe permitir en la relación con los otros.

    El baño es también un medio para la transmisión de costumbres, hábitos y valores que son núcleo de la construcción de identidad, pues de una familia a otra pueden haber muchas formas de significar el aseo personal; por ejemplo el sentido que para alguna familia tiene bañarse con agua fría en la mañana o el hábito de hacerse cargo de la ropa íntima durante la ducha o lavarse el pelo cada cierto tiempo para los hombres o las mujeres o cómo secarse bien antes de salir de la ducha, etc. Todo aquello que me hace perteneciente a un grupo humano y que luego al reconocerme como tal, me permitirá diferenciarme de los otros.

    Peinarse y vestirse

    Estas dos actividades le aportan al niño indiscutiblemente en sus procesos de diferenciación e identidad. ¿Cómo así? Pues si nos damos cuenta cada prenda de vestir está diseñada de acuerdo al modelo corporal humano y por ende solo es posible ponerse la ropa para la parte del cuerpo que fue diseñada. Así que el trabajo con los niños desde muy pequeños, cuando ya tienen cierto grado de autonomía, está en cómo el adulto le ayuda a diferenciar las partes de su cuerpo a partir del proceso de vestirse: la cabeza por dónde va y los calzoncillos cómo se ponen, ah además los zapatos tienen derecho e izquierdo pero antes van las medias que deben guardar todos los deditos. Luego, poco a poco, se podrá presenciar la adquisición de la autonomía del niño para vestirse solo, indicio de que el niño quiere crecer.

    El acompañamiento posterior estaría en función de ayudarle a reconocer que los niños y las niñas tienen formas semejantes y diferentes de vestirse y peinarse. Ambos pueden llevar pantalones cortos pero las faldas solo las usan las niñas porque en nuestra cultura es así. Son ocasiones especiales para la construcción de la identidad: ser niña o niño, pertenecer a una cultura occidental, hacer parte de una familia de determinada región, etc. Estas actividades pueden ser abordadas como un momentos de relación en la que yo como madre me doy el gusto de acercarme a mi hija para contarle como usaba el pelo en la infancia, cómo me peinaba y me vestía y luego preguntarle a ella cómo le gusta llevar su pelo o qué ropa ella podría escoger. Como padre también puedo aprovechar para mostrarle el peinado que uso, si es con gel o no, como también puedo escoger la ropa que me pongo, tal vez con menos diversidad que la mujer, pero que tiene en cuenta los momentos y contextos.

    El cuidado de las uñas

    ¿Por qué será conveniente que los niños las lleven cortas?
    ¿Cuál es o son los sentidos que tienen las uñas dentro de mi cultura?
    ¿Qué pienso y o como padre en relación al tema?

    Las uñas en los niños muy pequeños son un riesgo para ellos mismos ya que debido al poco manejo que tienen todavía de su cuerpo, pueden hacerse rayones en la cara. A medida que el niño va a creciendo va adquiriendo una mejor coordinaciones y control de su motricidad, es decir de su cuerpo, sin embargo se encuentra a la vez en su proceso de socialización; es decir en todo lo que corresponde a lidiar con sus emociones e impulsos que deberá moderar para poder relacionarse con los otros niños. Durante estos momentos es conveniente para él mismo y sus mismos compañeros que sus uñas estén cortas y no se conviertan en una forma de hacer daño al otro.
    Como padre puedo aprovechar estos momentos para hablar sobre lo que significa la relación con los otros y lo que implica hacerse cargo de las propias uñas pues llegará un momento de su desarrollo que el podrá elegir cómo llevarlas porque ha logrado tener su autonomía pero mientras lo logra, como padre o madre tendré que ayudarlo con ciertas tareas.

     

    Ser padre lleva a revaluarse constantemente sobre los sentidos y significados que he construido de la vida y que le estoy transmitiendo a mi hijo en las formas de relación que establezco con él. Mi forma de ver el mundo es la primera referencia que le ofrezco al niño sobre él mismo!

    Cabe preguntarse entonces qué tipo de visión le estoy legando….y en que momentos se los estoy ofreciendo…? Y finalmente: ¿cuál es el lugar que le estoy dando a mi hijo?


    Luz Adriana Chaves V.

    Psicóloga Clínica
    MSc. Estudios interculturales sobre la niñez, desarrollo infantil y juventud – UK

           
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